Fotodepilacion

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En la vida de las mujeres una de las mayores preocupaciones estéticas es el vello indeseado. Es una molestia tener que depilarse, y si bien existen muchos métodos para eliminar el vello corporal, este siempre vuelve a salir. Usar la cera es incomodo y quema la piel, las depiladotas eléctricas producen dolor e irritación, y si se afeita el vello vuelve a salir muy rápido, mas grueso y en mayor medida. ¿Cómo solucionar este inconveniente de una manera cómoda y eficaz?

Hay muchos métodos que se hace llamar depilación definitiva, como la depilación láser, la técnica del electrolisis y la más utilizada en estos días, la fotodepilación con luz punzada.

La fotodepilación de este tipo se divide básicamente en dos, la luz punzada intensa y la luz punzada con radiofrecuencia.

La luz punzada intensa consiste en realizar disparos de luz por medio de una lámpara de xenón. El procedimiento debe realizarse a una corta distancia de la dermis, a cinco milímetro como máximo. La a luz disparada es absorbida por la melanina del vello (mientras más oscuro es el vello, más cantidad de luz y calor absorbe), lo que provoca un calentamiento de la raíz del pelo hasta los 70° C. Lo que provoca la debilitación progresiva del nacimiento del vello. Este método es implementado desde el año 1994.

La luz punzada intensa es muy efectiva en los casos de piel clara y vello oscuro. Pero no tiene tan buenos resultados en las pieles oscuras y vellos de colores claros como rubios o pelirrojos. Como está era una falla grande del tratamiento, se evoluciono hacia una mejora, combinando luz punzada intensa con radiofrecuencia.

La luz punzada con radiofrecuencia es la mezcla de la luz punzada intensa con la radiofrecuencia. El calor y la luz que no logra absorber la melanina en las pieles oscura o con vello muy claro, es compensado por la energía provocada por la radiofrecuencia, haciendo más efectivo el tratamiento.

Este último tipo de luz punzada es el más efectivo y menos doloroso tratamiento para la depilación definitiva progresiva. Pero se debe tener en cuenta que nunca se logra un resultado definitivo total, si bien el nacimiento del vello se va debilitando sesión a sesión, nunca son todas las raíces las que mueren. Los resultados son notables y crece mucho menos pelo (entre 50% y 70% menos) por lo menos durante cinco años, pero no es que nunca más vuelve a crecer pelo.

La cantidad de sesiones dependerá de la zona a tratar, la cantidad de vello, el color de la piel y el tipo de crecimiento del pelo. Por lo general las sesiones son de tres a siete y necesitan intervalos de por lo menos dos meses.

Es una técnica que no presenta mayores complicaciones que algunas manchas rojizas después de cada sesión pero que desaparecen a las pocas horas. No se puede aplicar en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

En definitiva, este tipo de depilación es muy efectivo para apaciguar el crecimiento del vello pero no se logra eliminarlo para siempre ni en su totalidad.


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